Este año no es el año del fin del mundo. Es el año del fin del Hombre Viejo.

Es el año de un nuevo comienzo. Y el cambio debe venir desde dentro de mi; de mi cambio de actitud.

Debo orar y rezar para ser un buen hombre, un hombre decente, trabajador, esforzado y digno.

El ejemplo lo tengo a mi lado cada día.

Voy a ir a vender cada día, no debo quedarme encerrado, debo abrirme al mundo. Tengo mi trabajo, tengo mi proyecto. Debo confiar en mi, estar alegre, luchar día a día.

Trabajar, dejar de comer tanto, salir a conversar con la gente.

Propósitos:

1) Bajar de peso dos kilos cada mes.

2) Planificar mi semana cada domingo en la tarde – y revisar el plan en la semana.

3) Sacar adelante mi proyecto.

4) Leer y estudiar.

No mas juegos y no mas “tonterías”.